Voluntarios de ACC dan su testimonio para “El Camino con Correos”

Voluntarios de ACC dan su testimonio para “El Camino con Correos”

El portal “El Camino con Correos” ha realizado un homenaje a todos los voluntarios que dedican su tiempo a favor de los peregrinos. Ese agradecimiento a los cientos de voluntarios y hospitaleros que trabajan en los Caminos de Santiago se ha personificado en nuestros amigos Solange, Mario y Callistus que han dejado así constancia de su testimonio.

Publicado el 10º boletín de ACC

Publicado el 10º boletín de ACC

La fundación Acogida Cristiana en los Caminos de Santiago ha publicado el décimo número de su boletín semestral. Esta revista permite comunicar la diversidad de proyectos que la fundación lleva a cabo y cohesionar a  los voluntarios entre sí para reforzar los objetivos comunes. Sirve además como carta de presentación para todas aquellas personas interesadas en participar en el voluntariado manteniendo viva a la organización.

Entre el contenido de este número destacan los artículos del Arzobispo de Santiago, Don Julián Barrio bajo el título “Año Santo Compostelano y peregrinación jacobea”, y el del Deán de la Catedrán Don Segundo Pérez cuyo título es “La Acogida Cristiana en los Caminos de Santiago”. Por su parte, Don Antolín de Cela escribe en homenaje a Don Jaime García Rodríguez y el P. Sergio García S.J. describe el programa ignaciano de acogida “Peregrinus”. La revista cuenta además con un reportaje sobre el albergue de Alcuéscar así como las noticias de las actividades más importantes de los últimos meses.

El boletín puede conseguirse en el Centro Internacional de Acogida al Peregrino (Santiago de Compostela) pero también puede leerse en en internet junto con los números anteriores que están albergados en la página web de la fundación.

Descargar el Boletín nº 10

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Un camino que transforma el corazón y enseña la belleza del mundo

Un camino que transforma el corazón y enseña la belleza del mundo

Walter Bruni

Destino: Oeste; dirigiéndonos hacia Santiago de Compostela, recorriendo trayectos milenarios surcado por muchedumbres de peregrinos a lo largo de un camino de fe intimo silencioso y regenerador un trayecto también turbulento pero capaz de darme una felicidad plena, desbordante.

Después de tantos días todavía no sé descifrar la interminable vía que conduce a Santiago una vía que, poco a poco se ha transformado en la metáfora de la vida, un camino único, sorprendente que ha sabido regalarme un abanico de ambientes mágicos, raros percibidos intensamente día a día. Si el Camino fuera una canción sería así “Caminaré, caminaré en tu vía Señor. Dame la mano que quiero quedarme siempre junto a ti”. Si fuera la escritura me recordaría el Génesis, el momento en el cual por un soplo fecundo de Dios se origina la maravilla de lo creado.

Mochila a la espalda, salgo a la calle radiante en un magnífico amanecer de junio, alrededor mío la belleza se extiende para llenar el mundo, gradualmente descubro el paraíso aquí en la tierra; doy una ojeada hacia el este me doy cuenta que la noche ya no existe, solo el resplandor de la última estrella olvidada en el cielo. Percibo todo a mi alrededor un vacío silencioso, implacable, mientras una brisa ligera me roza las mejillas me invita a seguir en un camino difícil, silencioso solitario. Pasos agotadores escoltados por los latidos de mi corazón que galopa y tropieza.

Estoy subiendo hacia el paso de Roncesvalles, el que recuerda los conmovedores últimos momentos de vida de Orlando mientras saluda a España y encomienda su alma al Señor. Foto de ritual y abajo hacia el primer albergue de los peregrinos, ambiente de cuartel, botas y mochilas por todas partes, camas literas, cigüeñas nocturnas, zumbidos continuos, noches de desvelo.

Eskerrik asko, gracias a ti, tierra de Navarra que has sabido darme rincones mágicos en una naturaleza rica de contrastes, de Burguete a Pamplona que enloquece en el día de San Fermín. Al alto del Perdón en el cuál se cruza el camino de la estrella y del viento, a Puente la Reina donde todos los caminos se vuelven uno solo. En posos minutos el paisaje cambia muchas veces, convirtiéndose en una floresta exuberante, alta montaña, llanura sin fin o verde colina pintada de ocre y del rojizo de las amapolas. Un sube y baja continuo, agotador hacia Estella, Sansol, Logroño centro de la Rioja y Santo Domingo de la Calzada con su singular gallinero gótico para recordar el milagro del santo.

Recorro solo los Montes de Oca, en la oscuridad de la noche, ayudado por la luz de batería de la frente en un silencio apenas roto por el ruido en el bosque por el gorjeo tímido de las aves del amanecer.

Supero la sierra de Atapuerca, cubierta de blancos gamones y alcanzo la lejana Burgos con su maravillosa catedral. De aquí comienza la meseta, un interminable manto verde en el corazón de Castilla. Marcha solitaria, sosegada, guiada por una Presencia exclusiva, desmesurada, atormentada, un abrazo íntimo entre tú mismo, capaz de embellecer un día cualquiera y regalarme lágrimas de felicidad.

Todavía quedan etapas extraordinarias: de Hornillos a Hontanas, de Castrojeríz a Frómista, Sahagún, Reliegos y León hasta Astorga y Foncebadón. Llego hasta la Cruz de Ferro, donde los peregrinos dejan una piedra símbolo de la basura que ahoga a la humanidad y piden su conversión.

Ahora no quisieras de verdad acanzar la meta, estás en la cumbre de la felicidad, has creado una fractura con la cotidianidad y prosigues con ese paso y esa paz que te proyectan a otra dimensión. Bajo rápidamente a Molinaseca y Ponferradam antigua sede de los Templarios y paso las colinas del Bierzo para escalar durante el alto paso de O Cebreiro, en Galicia que se jacta de tener la iglesia dedicada a Santa María del siglo IX, la más antigua de todo el Camino.

Llego a Sarria junto para la pujante fiesta de San Xoan; hacia Portomarín un hito avisa que faltan solo 100km para la meta. Todavía Palas de Rei, Arzúa y después de una única etapa larga, en un insólito bosque de eucalipto que llena todo de un intenso aroma balsámico, me lleva al Monte do Gozo (Mons Gaudii) y la ciudad de Santiago.

Delante de la catedral en la plaza del Obradoiro me quedo atónito, encantado, la estatua del Santo, dentro de mi un silencio sólido como un muro de piedra, una lágrima perdida me baña la cara. Y después, mis labios murmuran un gracias imperceptible, vuela entre las columnas antiguas, roza los peregrinos cercanos, compañeros de camino, cansados pero satisfechos, alcanza la montaña, los caminos difíciles, acaricia las humildes flores y ese camino, largo difícil, capaz de innovar cualquier existencia.

 

Una peregrina japonesa pide en la Catedral “La fe y el Bautismo”

Una peregrina japonesa pide en la Catedral “La fe y el Bautismo”

Yoko Nakajima llegó a León de su Japón natal en la primavera de 2012 para emprender un camino hasta Santiago de Compostela. En su país la tradición y cultura de España es apreciada y admirada por lo que Nakajima quiso hacer un viaje a pie por la legendaria ruta del Camino de Santiago. Pero la andanza de esta japonesa no fue únicamente la de los 322km que recorrieron sus pies, de más calado fue el gran viaje interior que Yoko Nakajima anduvo hacia Jesucristo.

San Juan Pablo II recordó en 1989 a los jóvenes del Monte do Gozo que la tradición espiritual del cristianismo no subraya la importancia de nuestra búsqueda de Dios. Resalta algo más importante. Es Dios quien nos busca. Él nos sale al encuentro. Yoko Nakajima no empezó el camino con ninguna inquietud religiosa, pero fue la bondad humana mediante la cuál se sitió exhortada por un Dios desconocido.

Nuestra peregrina sintió gran impresión por la hospitalidad que se practica en el camino y concretamente trae a la memoria una experiencia. Tras un duro día de caminata Yoko padecía un gran dolor en sus piernas. Al llegar a un albergue la acogida de un voluntario le confortó de tal manera que sintió aliviado el dolor.

Los pasos recorridos a partir de ese momento le produjeron una sed de conocer el sentido genuino del Camino de Santiago, el de aquellos cristianos que necesitados de una conversión se encaminan con sacrificio a venerar a uno de los apóstoles más cercanos a Jesús. Yoko se contagió de este espíritu de amor y esperanza hasta tal punto que a su llegada a Santiago quiso profundizar más en la religión católica.

Tras años de formación, la Catedral de Santiago ha acogida recientemente la celebración del Bautismo de esta japonesa. El deán de la Catedral, Don Segundo Pérez, recibió a Yoko en el atrio de la Corticela donde la mujer manifestó que pedía a la Iglesia la fe y el Bautismo. “He aquí que ahora se abre para ti el camino del Evangelio”  y entrando en procesión hasta el interior prosiguió la Santa Misa en la que esta peregrina recibió el Bautismo con el nombre de Esperanza Bernardeta y los sacramentos de la Eucaristía y la Confirmación.

Don Segundo Pérez se preguntó “Si tantos milagros se describen en los libros antiguos de la Catedral ¿No hay milagros ahora?”, y señaló: “Aquí hay un milagro, este es un milagro del Camino de Santiago por el que Dios nos regala a esta hermana nuestra”. El deán señaló que es además un ejemplo para aquellos que hemos recibido el Bautismo de niños, porque “tal vez nos hemos quedado en la frialdad de la rutina y la costumbre pero tú querida hermana – dijo refiriéndose a Esperanza Bernardeta – nos haces sentirnos de nuevo nacidos de la gracia del Padre”.

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